jueves, 23 de septiembre de 2010

Medios contemporaneos: Arrebato de publicidades

El avance tecnológico ha propiciado hoy en día la apelación de nuevas herramientas; una de las más relevantes es el Internet, que a su vez genera un despliegue de distintas posibilidades como es el caso de las redes sociales. Más que una herramienta de uso común, podrían considerarse en primera instancia como un bombardeo publicitario que es ajeno al control de las personas que se vinculan a dichas redes.


Las redes sociales nacen con fines publicitarios no tan evidentes, podemos exponer los casos de Facebook y Twitter. El primero, al principio no ofrecía tantas funciones como la cantidad que puede notarse actualmente, a medida que iba recibiendo acogida, las funciones se iban diversificando, y a su vez el contenido publicitario inmerso en cada una de las mencionadas aplicaciones. Para el segundo caso podemos plantear la página como un espacio para dar a conocer más a fondo los distintos productos en el campo de la farándula, los artistas, sus trabajos, etc.


Por otro lado, la función que cumplen las redes sociales al momento de solicitar tu información y analizar tus distintas publicaciones, consiste en la creación de una base de datos a nivel mundial, con la cual las comitivas organizacionales de las paginas pueda asociarse con distintas empresas para bombardear a los usuarios con la publicidad adecuada respecto al producto adecuado y en el momento indicado.


Por cuestiones de regímenes psicosociales, las personas tienden a vincularse a estas redes a muy temprana edad, lo que les impide saber los verdaderos fines de websites como estos, y de la misma manera se da el caso de los que adquieren esta información muy tarde. Igual la publicidad no es algo que nos es ajeno, independiente del medio de propagación; suficiente publicidad se mezcla con nuestras neuronas por ejemplo a ver en una película alguna de las aglomeradas calle de Nueva York; las empresas buscaran hacer entrar su publicidad tanto en nuestro consiente como en nuestro subconsciente, para así asegurar que sigamos siendo parte de sus objetivos capitalistas sobre el consumidor.